El Pozo de la Nieve

La de el Pozo de la Nieve, en El Tiemblo, es una excursión genial para realizar en familia. Combina muchos de los elementos que a nosotros más nos gustan: una ruta sencilla y accesible para hacer con los niños, vistas geniales y un gran ‘premio final’, que en este caso consiste en llegar a una construcción popular que nos permitirá conocer un poco más nuestra historia.

pozo de la nieve
Nuestra llegada al Pozo de la Nieve.

Porque el Pozo de la Nieve nos habla de nuestro pasado más reciente: de cómo nuestros antepasados fabricaban sus propias ‘neveras’ cuando la electricidad ni siquiera podía soñarse y disponer de hielo en verano era un gran lujo.

Os animamos sin duda a que os acerquéis a conocerlo. Y os damos unas cuantas pistas de cómo organizar vuestra visita.

EL POZO DE LA NIEVE

El Pozo de la Nieve se encuentra en la Reserva Natural del Valle de Iruelas. De hecho, es una de las muchas y geniales excursiones que nos regala esta zona de Ávila, como la de la Senda de la Lancha de las Víboras. O la súper conocida de el Castañar de El Tiemblo.

castañar el tiemblo
Comenzamos a caminar en el Castañar de El Tiemblo.

De hecho, éste es uno de los puntos de partida de la ruta al Pozo de las Nieves. Existe otro en el  Puerto de Casillas. Y un tercero desde el Área Recreativa de Las Barrancas, hasta donde se puede llegar en coche. Pero en ese caso no disfrutas de un paseo por el castañar. Por eso, nosotros, en esta ocasión, decidimos arrancar en este maravilloso bosque.

Nosotros elegimos empezar desde el Castañar de El  Tiemblo porque aunque la ruta es un poco más larga que la otras opciones, creemos que también es una excursión mucho más completa. Al principio se disfruta de los castaños; más tarde, el bosque cambia al robledal; y luego, al pinar. Conforme ascendemos, la vegetacióntambién va cambiando, Y poco a poco, según se toma más y más altura se puede disfrutar de una vistas espectaculares.

EL COMIENZO DE LA RUTA

Como os decíamos, dejamos el coche en el aparcamiento del castañar, en el área recreativa de El Regajo. Hasta él se llega desde El Tiemblo por una pista forestal cuyo inicio está bastante bien indicado en el mismo pueblo. Mira aquí cómo llegar.

Pasear entre estos imponentes castaños siempre es apetecible. Además, se trata de un paseo sencillo, sin grandes ascensiones. Y que te permite, como aliciente extra, visitar al habitante más ilustre del bosque: el ‘Abuelo’, un ejemplar centenario.

El ‘Abuelo’, el árbol más famoso de el Castañar de El Tiemblo
CRUZAR EL PUENTE HACIA ‘LAS BARRANCAS’

Tras caminar un poco más de un kilómetro se llega a un puente sobre el arroyo. En este punto se abandona la senda tradicional del Castañar del Tiemblo, y se cruza el puente para poner rumbo al área recreativa de Las Barrancas.

Siempre hace ilusión cruzar un puente, ¿verdad?

Siguiendo la ruta marcada, en unos diez o quince minutos se llega al área recreativa de Las Barrancas. En ellas encontraréis algunas mesas y sillas para descansar y una fuente donde refrescaros.

Área recreativa de Las Barrancas

Un cartel nos indica por dónde continúa nuestra ruta hacia el Pozo de la Nieve.

área recreativa las barrancas
Desde Las Barrancas marca un recorrido de una hora hasta el pozo.

Desde este punto se continúa la subida por la senda PR-AV21 que está bien indicada. Salvo alguna rampa no demasiado larga, la ascención no es muy pronunciada, que nadie se asuste. Y además se hace en gran medida entre las sombras de los árboles y rodeados de frondosa vegetación.

El camino está perfectamente señalizado.

Como os decíamos antes, según subimos hacia el pozo de la nieve, el paisaje va a ir transformándose desde un cerrado bosque de castaños y robles en la parte baja, a una vegetación mucho más abierta en la cumbre.

pozo de la nieve
La vegetación es abundante en la zona.

La ausencia de árboles en la parte alta nos regalará la vista con hermosas vistas.

Aunque la parte alta es un poco más exigente, sobre todo si hace calor, también encontraremos algunos ‘regalos’ donde descansar y recobrar fuerzas, como este espectacular de roble. En su sombra se estaba de maravilla.

roble en iruelas
Mirad qué maravilla de roble encontramos en nuestro camino.

En la subida también os encontraréis con el Portacho del Pozo, un pequeño refugio que utilizaron en su día los responsables del Pozo de la Nieve.

portacho de la nieve en el tiemblo
El Portacho de La Nieve, otro ejemplo de arquitectura popular.
GENIALES VISTAS

Como os decíamos al comienzo, uno de los alicientes de esta ruta son las vistas que os iréis encontrando a vuestro paso y especialmente desde lo más alto, junto al propio Pozo de la Nieve.

vistas pozo de la nieve
El embalse de El Burguillo y El Barraco, desde las alturas.

El Valle de Iruelas se extiende a los pies de los caminantes. En días claros, y afinando la vista, podréis ver, incluso, el inconfundible ‘skyline’ de Madrid. Nosotros tuvimos esa suerte y no sabéis la ilusión que hizo a las niñas.

skyline madrid desde Ávila
El inconfundible perfil de Madrid, visto desde la provincia de Ávila.
LLEGAMOS AL POZO DE LA NIEVE

Después de haber hecho un alto en el camino para reponer fuerzas y de habernos dejado sorprender por algunos de los imponentes árboles que te van saliendo al paso, llegamos al Pozo de la Nieve. Lo cierto es que se encuentra bastante bien conservado y en buen estado.

Acostumbradas a los pozos de agua que ya habían visto en alguna ocasión, a las niñas les llamó la atención, sobre todo, dos cosas: que éste estuviera dentro de una ‘casa’ y su gran tamaño. 

pozo de la nieve
Lo cierto es que impresiona el diámetro del pozo.

Porque el Pozo de la Nieve tiene un diámetro aproximado de seis metros y una profundidad de diez metros. Se construyó con bloques de granito y cuenta con una escalera para facilitar el acceso al fondo. Fondo en el que, por cierto, también existe un desagüe con una salida subterránea para evitar la humedad, ya que la nieve no apoyaba directamente sobre el suelo, sino sobre una cámara confeccionada con pequeños troncos.

pozo de la nieve
El pozo está construido con grandes bloques de piedra y su profundidad es llamativa.
¿CÓMO FUNCIONABA EL POZO DE LA NIEVE?

El Pozo de la Nieve estuvo en uso hasta comienzos del siglo XX. Hasta ese momento daba servicio a todos los pueblos de la zona. ¿Y cómo funcionaba? Pues de una sencilla pero, eso sí, trabajosa manera.

La nieve caída durante el invierno se introducía en grandes bolas que se prensaban al caer a la profundidad del pozo.

cartelería pozo nieve
La construcción cuenta con carteles informativos.

Para lograr que la nieve aguantara el mayor tiempo posible, los responsables del pozo empleaban paja, helechos, retamas y otros arbustos de la zona. Todo esto se colocaba en forma de capas cada metro o metro y medio. Y una vez lleno, se cubría bien con más vegetales para tratar de aislar la nieve.

Después, en verano, la nieve se metía en pequeños bloques en serones y se transportaba en caballerías por los pueblos de la zona. Se viajaba siempre de noche, para minimizar la descongelación. Y la nieve se vendía después por encargo, por ejemplo, en tabernas y posadas.

pozo de la nieve el tiemblo
El Pozo de la Nieve, visto desde lejos.
EL ORIGEN DEL POZO DE LA NIEVE

Lo cierto es que no se conoce con exactitud cuándo fue construido el Pozo de la Nieve de El Tiemblo. Sí se sabe, por ejemplo, que el pueblo árabe comenzó a construir pozos de nieve sobre el año 1000. Y que fue en el siglo XVII cuando más se construyeron, en montañas de más o menos mil metros de altura en las que la nieve era abundante.

El mejor terreno para colocarlos: el centro de las grandes praderas ubicadas en laderas, como el del abulense. Esto les permitía rodar bolas de nieve de manera más sencilla hacia el pozo.

ALGUNOS ASPECTOS PRÁCTICOS DE LA RUTA

La ruta del Pozo de la Nieve desde el aparcamiento de el Castañar de El Tiemblo es de unos diez kilómetros.

el castañar el tiemblo
Otro momento de la ruta, a su paso por el Castañar de El Tiemblo.

Se trata de una ruta sencilla, no demasiado exigente. En su gran mayoría se camina por el sendero marcado como PR-AV 21. Probablemente las mejores épocas para hacer esta ruta sean el otoño y la primera.

Tiene un desnivel de 400 metros.

A nosotros nos llevó una cinco horas completarla. Pero ya sabéis, siempre haciendo las paradas que van demandando los niños y sin prisa alguna. También hay que contar con que comimos y descansamos un buen rato en lo alto, junto al propio pozo de la nieve,

Aquí podéis ver nuestro recorrido a través de Wikiloc. https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/pozo-de-las-nieves-desde-el-castanar-52960989

pozo de la nieve
A la sombra de los muros de la construcción, cogiendo fuerzas para la bajada.

Como siempre, os recordamos la importancia de llevar una buena cantidad de agua y protección para el sol.

Esperamos que os animéis a hacer la excursión y podáis conocer este bonito lugar de la provincia de Ávila.

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