Trastornos de la conducta alimentaria

A todos nos preocupa el que nuestros hijos puedan desarrollar trastornos de la conducta alimentaria, ¿verdad? La sociedad en la que vivimos nos ‘machaca’ constantemente con imágenes y mensajes relacionados con unos cánones de belleza que no son siempre saludables. Y nuestros peques están expuestos a ellos.

Por eso resulta fundamental transmitirles un mensaje adecuado en relación a este tema.

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Para hablarnos de ello, dándonos pistas sobre cómo hacerlo y poniéndonos sobre aviso ante posibles signos que nos podían indicar si nuestros hijos sufren algún tipo de trastorno de la conducta alimentaria contamos con nuestra dietista de cabecera, Rosana Rabadán.

En este interesante artículo nos habla de manera súper didáctica de todo ello. Seguro que os resulta tan interesante como a nosotros. Os dejamos con ella…

POR QUÉ NO DEBES HABLAR A TU HIJO DE SU PESO (NI DEL TUYO)

En el artículo de hoy te quiero hablar de algo importante. No es el texto que acostumbras a leerme. Pero está muy relacionado con la infancia.

Es preocupante el grado de normalización al que hemos llegado con el modelo estético corporal extremadamente delgado y sobre todo en cuerpos femeninos. La difusión de éste modelo corporal puede dar lugar a trastornos de conducta alimentaria.

No me voy a meter en números y porcentajes o si es mayoritario más en chicas o en chicos. Da igual. Los padres y familiares debemos evitar desde edades tempranas etiquetas o comentarios inocentes o con la mejor intención, porque pueden condicionarles su carácter y personalidad.

Palabras tan simples como grandes, delgados, guapos o feos puede ser lo que definan el mismo concepto que tienen los niños de ellos mismos.

Los niños y, especialmente las niñas, reciben un gran impacto de mensajes sobre los cánones estéticos y la imagen femenina a través de la televisión. Pero también a través de las redes sociales como sinónimo de éxito.

Desde pequeños oyen y ven. Y no sólo les influye lo que les decimos directamente, sino que hay mucho mensajes que llegan de forma indirecta y que tienen mucho poder en ellos.

trastornos de la conducta alimentaria
MENSAJES CON PODER SOBRE ELOS

– La cultura de la dieta y la pérdida de peso: Si la prohibición de comer determinados productos o alimentos está presente en el día a día; si siempre hay una báscula en el baño o te pesas diariamente; si has hecho mil dietas, les trasmitirás que el modelo estético delgado es importante. Recuerda que eres su ejemplo.

– Las redes sociales nos han permitido seguir a gente para ver cómo alimentarse adecuadamente o cómo hacer ejercicio. Lo saludable está de moda. Y seguir un modelo de alimentación, y más si eres adolescente, te hacer creer que puedes alcanzar el éxito, que no salud. Incluso los filtros de las redes nos permiten mostrar ‘la perfección’ y esconder la realidad.

– Los mensajes publicitarios: mensajes que nos manda la industria, incluso en niños con los ultraprocesados. Nos dicen que en la infancia lo regordete y lo rollizo es sinónimos de salud, pero que a medida que crecemos, y más si eres mujer, dejan a paso a productos de adelgazamiento, alimentos light y anuncios de comida ultraprocesada con mensajes de empoderamiento.

Quién no ha oído mensajes tipo: Kellogs: ‘Siéntete estupenda esta temporada’. Activia: ¿Quieres hacer feliz a tu barriga? Hornimans: ‘Libra toxinas: Plan DETOX’. Bicentury: ‘Para mujeres de mucho cuidado’. Y un largo etcétera de mensajes de este tipo. Si a ti te influye, a ellos también. Esos mensajes están creados para eso.

HABLA CON ELLOS DE SALUD

Habla de salud, no hables con tu hijo sobre su cuerpo, excepto para enseñarle cómo funciona. Tampoco hagas comentarios sobre el cuerpo de otras personas, ni positivo ni negativo. Crea entornos saludables que sean parte de vuestras vidas.

Eres su ejemplo tanto para bien como para mal. Los hábitos de alimentación de los padres influyen en los hábitos de los niños.

Crea entornos saludables: Fomenta en la familia el ejercicio conjunto.
Salir a pasear, hacer bicicleta u organizar un viaje para hacer senderismo u otro deporte. En el futuro relacionarán el ejercicio con la salud y lo practicarán de forma sana y habitual.

– Disfrutar de al menos una comida al día en familia: confía en la sensación de saciedad de tu hijo y evita forzarlo a comer. Su ritmo es más lento y requiere más paciencia por tu parte.

No asocies la comida con premios o castigo. Algunas conductas adictivas hacia alimentos no sólo están relacionadas con el tipo de comida, sino con un refuerzo en la conducta (comida relacionada con premios, fiestas…) y con su repetición. Todo se aprende, se memoriza, y algunas cosas rápidamente, después, simplemente, nos quedan las respuestas automáticas frente a una misma situación. Tampoco se debe castigar por no comer o dejarle sin postre (el postre no debe ser una recompensa, forma parte de su alimentación y consistirá principalmente en frutas).

TIPOS DE TRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

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SIGNOS DE ALERTA

En la edad escolar

En esta etapa escolar, se interioriza progresivamente la imagen del propio cuerpo en cuanto al tamaño y a saber el efecto de la comida en su organismo que pueden derivarse en miedos o fobias definidas (como el miedo a tragar, a engordar…).

  • Intenta saltarse algunas comidas, esconde o tira alimentos y come en
    secreto.
  • Hay una rápida pérdida de peso.
  • Algunos niños aumentan la actividad física después de comer o por la
    noche con la intención de gastar las calorías que han ingerido.
  • Cambios del estado de ánimo como la irritabilidad, aumento de las
    rabietas, de las crisis de llanto, tozudez, pasividad o actitud omnipotente
    o tiránica.
  • Puede verbalizar preocupaciones por el peso y la figura corporal,
    aunque no es tan habitual como en la adolescencia.
  • Tendencia al aislamiento.
  • En la adolescencia
  • Patrones alterados de alimentación, en especial saltarse comidas, ayuno
    de 12-24 horas y presencia de vómitos auto-provocados.
  • Pérdida de peso no justificable aunque sea inmediatamente después de
    una enfermedad física. O cuando hay vómitos sin aparente causa orgánica.
  • Incremento o aparición de interés por la actividad física junto al cambio
    de patrón alimentario.
  • Preocupación por su peso e imagen corporal y pueden manifestar
    insatisfacción corporal.
  • Muestran su preocupación por el contenido calórico de los alimentos y
    las dietas. Algunos consultan al pediatra o nutricionista para que les
    prescriba dietas hipocalóricas sin necesitarlas según su peso.
  • Cambios de estado de ánimo con intensa irritabilidad, inestabilidad
    emocional o tristeza y tendencia al aislamiento social.
  • Rechazo a socializarse con sus amigos por pérdida de interés, sentirse
    diferente o rechazada. Muchas veces establece relaciones de
    competencia y comparación exagerada con los compañeros.
  • El tiempo dedicado al estudio puede incrementarse a la vez que se
    incrementa la preocupación por el peso y la comida.
  • Síntomas físicos, como estreñimiento, sensación de plenitud, pirosis
    (sensación de quemadura que sube desde el estómago hasta la faringe,
    producida por la regurgitación de líquido estomacal cargado de ácido) y
    mareo.
  • El interés creciente (casi compulsivo) por páginas web o redes sociales
    de dietas, imagen corporal, trastornos de alimentación es un signo de
    alarma para trastornos de alimentación en una adolescente.

Si has notado algún cambio en el comportamiento de tu hijo, no dudes en consultar con su pediatra, médico o psicólogo. Ante los posibles trastornos de la conducta alimentaria es mejor pecar de alarmista. Y aunque hay muchas posibilidades de recuperación, en algunos casos puede ser tarde.

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