Premios y castigos con la comida

¿Cuántas veces les decimos a nuestros hijos eso de ‘si te portas bien te compro una chuche? ¿O les castigamos a comer algo que normalmente no les gusta mucho? Son premios y castigos con la comida que, a la larga, pueden volverse en nuestra contra. Y lo que es peor aún, en la de los niños.

Nuestra experta en nutrición, Rosana Rabadán, nos da en este artículo una serie de pistas sobre cómo deberíamos afrontar este tema para no caer en errores. Leedlo porque seguro que os resulta de mucha utilidad.

PREMIOS Y CASTIGOS Y EL (MAL) USO DE LA COMIDA

¿Por qué tenemos la costumbre (o la mala costumbre) de utilizar la comida como premio o como castigo? ¿De verdad crees que castigar a tu hijo a través de la comida, soluciona el problema o premiar hace que no tenga una consecuencia poco saludable?

La comida es alimento, es alimentarse, es nutrirse para que nuestro organismo cumpla las funciones necesarias para estar vivo. Y utilizar la comida como trofeo o reprimenda es un gran error.

Lo que conseguimos con premios o castigos es crear asociaciones cerebrales que activan el sistema de recompensa emocional y se convierten en pensamientos inconscientes. Es decir, lo que estamos haciendo es enseñar a nuestros hijos a gestionar las emociones a través de la comida y asociar determinados alimentos como negativos y otros como positivos. Esto puede generar problemas emocionales que en la edad adulta están tan instaurados que una vez entrados en ese círculo, es difícil salir, además de aumentar el riesgo de sobrepeso y trastornos de alimentación.

Los alimentos que utilizamos en las recompensas no son frutas o verduras, sino ricos en grasas y azucares. Y, ¿qué crees que ocurre después de esa ingesta? A corto plazo la ingesta calma, pero a largo plazo aparece culpa por el
atracón realizado.

cereales
Los premios que ofrecemos a los niños suelen ser alimentos ricos en grasas y azúcares.
LAS CONSECUENCIAS

Si un niño está aburrido, enrabietado e inquieto y le calmamos con comida, de adulto cuando se presente una situación angustiosa o para la cual no tenga recursos necesarios para gestionarla, lo que hará será calmar ese malestar
acudiendo a la nevera.

Si castigamos comiendo aquella comida que no le gusta (normalmente pescado, verdura o fruta) no arreglamos el problema original y tampoco favorecemos su alimentación. Conseguimos que le gusten aún menos convirtiéndolos en algo aversivo. Ponte en esa situación comiendo algo que no te guste nada, ¿cómo reaccionarías? Lo asociarías a algo desagradable y negativo como les pasa a ellos.

Es importante que la hora de las comidas se convierta en un momento agradable en familia, así no se realizarán asociaciones negativas a la ingesta de alimentos.

Premios y castigos con la comida
Hay que buscar que el momento de la comida sea agradable. Y si está repleto de alimentos saludables, como la sandía, mejor.

Si queremos que su conducta mejore, nuestra función es explicarles y enseñarles por qué comportarse de un modo u otro y cómo. El mejor premio será el refuerzo verbal y afectivo.

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¿Y sabéis cómo podemos lograr que nuestros hijos coman sano? Pues siguiendo los consejos de Rosana Rabadán. En nuestra sección de Expertos con Niños tenéis un montón de ellos. No dudéis en echarles un vistazo de vez en cuando. Seguro que os dan un montón de ideas ricas y saludables.

AVENTURA DE ROMEO

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