Ganadores del I Certamen de Escritura Rápida

Ya tenemos los ganadores del I Certamen de Escritura Rápida de Ávila Con Niños convocado con motivo del Día del Libro.

En primer lugar, dejadnos daros las gracias por vuestra participación. Hemos recibido un centenar de relatos entre las dos categorías. Está claro, que nos gusta escribir. ¡Gracias!

La verdad que el jurado ha tenido muy difícil elegir a los ganadores. Todos los relatos eran preciosos y nos hubiera encantado poder premiar a todos. Pero como eso no era posible, hemos seleccionado uno por cada categoría. A los vencedores, enhorabuena. Y a todos, gracias de nuevo por participar.

Aquí os dejamos el nombre y los relatos de los ganadores. Y publicamos también las menciones especiales del jurado.

CATEGORÍA INFANTIL. HASTA 8 AÑOS.

La ganadora ha sido Rocío González, de ocho años de edad. Éste es su relato:

Aquel día, al entrar en la librería, qué susto… No me encontré con libros, tampoco había cuadernos ni lapiceros ni nada, estaba vacía.

¿Dónde se habrán ido todos? ¿Y los personajes de los cuentos?¿Los héroes? ¿Dónde están los animales o los mapas? Todo era muy raro.

Me puse a buscar debajo de las estanterías, encima del mostrador y miré dentro de las cajas, pero tampoco encontré nada.

Cuando ya me iba a ir, cansada de buscar, se me ocurrió una idea…

Entonces cerré los ojos, y tras un momento, volví a abrirlos….

¡Allí estaban todos! Las aventuras, la historias, los personajes, había hasta animales dentro de mapas, ¡qué graciosos!

Y es que, en una librería, no sólo hay que entrar, también hay que imaginar y soñar. 

CATEGORÍA INFANTIL. DE OCHO A 14 AÑOS

En este caso la ganadora es Abril González, de 14 años. 

Aquel día, al entrar en la librería, avancé y fue la primera vez que lo hice con miedo.

Yo era un libro más, una historia que nadie quería escuchar, me quedé sumergida entre los libros más longevos que ya pusieron su final con capítulos como el ciento dos o noventa y ocho.

Mis páginas no habían llegado al dieciocho, por eso, ese día, entre las paredes de libros, no compré ninguno de poesía, pero salí con la caja de lápices de colores más barata de la estantería.

Ahora me tocaba a mí pintar mi portada, porque pese a que a los libros no se les juzga por la suya, a nosotros nos ponen etiquetas por cada paso que damos.

Mi mayor privilegio se convirtió en poder mostrar todo lo que años atrás había escondido, y gracias a unas simples monedas pude conseguir que mi historia por fin se leyese.

Día del Libro

CATEGORÍA ADULTOS

Y entre los mayores, la ganadora ha sido Violeta Plaza de 35 años.

Aquel día, al entrar en la librería, sentí el aire de mi negocio colmado de ensueños.

Recorrí despacio los pasillos y sondeé los estantes. Hice recuento de daños, y suspiré silenciosamente: caídos en el suelo, una edición gastada de La Naranja Mecánica y La Sirenita -no la azucarada versión de Disney, sino el cruel cuento de Andersen- estaban en el suelo, abiertos y con sus páginas arrugadas. Ellos de nuevo.

– Alex.

Silencio.

-Alex, ¿otra vez?

Alex DeLange y La Sirenita, abrazados en un rincón, me miraban.

-Déjanos en paz,

-Tengo que abrir la tienda. Os habéis quedado dormidos de nuevo.

-Lázaro y don Pablos también se escaparon el otro día.

-Sí, pero tuvieron la decencia de volver a sus libros antes que llegara yo.

-Está bien. Hasta mañana, nena -dice mientras besa los pálidos labios de su amante al desaparecer.

Qué complicados son  los adolescentes hijos de la fantasía humana.

MENCIÓN ESPECIAL CATEGORÍA INFANTIL HASTA OCHO AÑOS

Destacamos el trabajo de Agustín González, de cinco años de edad.

Aquel día, al entrar en la librería, iba con mi dragón Rugi, bajo el brazo.

Que sitio más bonito, le dije, no hagas de las tuyas.

Pero, cuando me di cuenta, se me había escapado.

Este Rugi es un poco travieso, donde se habrá metido.

Abrí un cuento, y allí estaba, asustando a una princesa.

Pero de pronto, se me volvió a escapar, el muy truhan.

¿Dónde se ha ido? A un mapa, ¡cómo le gusta tanto viajar!

Está en Francia, ahora en China y ha llegado a Egipto, no le puedo pillar.

Se me escapó otra vez, donde se habrá metido.

Le he visto en el zoo, jugando con los tigres y corriendo tras los leones.

Menos mal que ya nos vamos, ¡ya no harás más travesuras!

Venir a la librería siempre es una gran aventura.

MENCIÓN ESPECIAL CATEGORÍA INFANTIL. DE 8 OCHO A 14 AÑOS

La mención especial de esta categoría es para Anas Laaribe, de once años.

Aquel día al entrar en la librería, unos libros empezaron a volar y a esparcir letras y más letras. Me dispuse a recoger las letras y a empezar a juntarlas, pero ya no veía los libros de las que habían salido. Empecé a juntar las letras y a formar palabras, justamente me dieron 150, ni más ni menos. Cogí una hoja y empecé a formar frases. De repente, entró un fuerte viento en la librería, y se llevó mi hoja encima de una enorme estantería. Fui a por una escalera para cogerla y me subí en ella. Me faltaba muy poco para alcanzarla, pero me caí. De repente, algo me cogió al vuelo, y cuando lo miré, vi que era un libro volador que me subió hasta la estantería y pude coger mi hoja. Con esas 150 palabras, escribí este cuento para ganar un enorme concurso, ¡Espero ganarlo!

MENCIONES ESPECIALES ADULTOS

En la categoría de adultos tenemos tres menciones especiales.

Una es para Rodrigo San Pedro, de 31 años

Aquel día, al entrar en la librería y ver su sonrisa sintió todo lo que había perdido y un centelleante escalofrió erizó su piel.

En estos años había recorrido los campos de Castilla, había visitado el London más oscuro de Sherlock, el Kioto de Murakami, e incluso visitó Hogwarts y Rivendel.

Se sintió tan miserable en Paris que aún recordaba ese miedo y asco de Las Vegas y aquella conjura que hicieron los necios de Nueva Orleans.

Conoció tanta gente, tantos lugares… Ahora parecía irreal, tan nítidamente había recorrido las calles de Lima con una niña mala, que, al ver la mirada de Gemma se puso a llorar.

Las canas no la importaban, incluso le sentaban bien, pero quince años devorando libros en Brieva habían sido demasiados.

La segunda, para Lourdes Torrano, de 52 años.

Aquel día, al entrar a la librería, me topé con una cucaracha.  Horrorosa.

Un, dos, tres… conté hasta diez y me aguanté a duras penas las ganas de darle un buen pisotón. ¿ Y si era mi librero que, tras una noche intranquila, se había despertado convertido en un horrible insecto?

Además, en posteriores visitas a la librería, me he ido encontrando al zorro de el Principito, a Baloo recién llegado de la selva,  a Platero (solo) y ¡qué enorme sorpresa! a Moby Dick a la que, de paso, arranqué algunos arpones que llevaba en el lomo.

Pues, sí. ¡Sí que van a tener razón éstos que dicen que a la naturaleza le viene bien el confinamiento!

Y la tercera va para Adela María Jiménez, de 38 años y sus ‘Páginas en tránsito’

Aquel día, al entrar en la librería, el recién llegado miró a su alrededor como quien explora un territorio por conquistar.

A izquierda y derecha pasos de lectores que en otros tiempos habían realizado su particular peregrinación con devoción a la lectura.

Vio que había puertas, quizá con acceso a otros mundos, pero no se sabe si desconocidos o no.

Al fondo, las cordilleras altas que conformaban las baldas repletas por escalar para encontrar un lugar en el mundo.

Frente él, la gran llanura de los cambios, los monetarios tras los pagos por páginas de saber o los de placer para regocijo de los amantes… de los libros. Pero también era el lugar del cambio, del cambio de vida, de manos…, y los cambios vitales como otros muchos antes que él.

Aquel libro nuevo, entró a la librería con un pensamiento, aquel lugar, era para él un lugar de paso.

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