El Castro de la Mesa de Miranda

Hoy queremos hablaros del Castro de la Mesa de Miranda, en Chamartín. Se trata de otro de los muchos rincones mágicos con los que cuenta la provincia de Ávila y que, sin duda, os animamos a conocer.

Este castro, al igual que de Las Cogotas y el de Ulaca, nos recuerdan que muy cerquita de Ávila capital, hace unos cuantos cientos de años, habitaron nuestros antepasados vetones. Historia que hoy podemos ver y tocar gracias a los restos que durante siglos se han conservado y que hoy nos hablan de clanes, murallas y enterramientos, entre otras muchas cosas.

El Castro de La Mesa de Miranda conserva el embrujo de un tiempo remoto. Nos habla de dónde venimos. Y nos regala, además, una excursión única que combina a partes iguales cultura y naturaleza. Ideal para disfrutar en familia. Cómoda y sencilla. ¿Os venís con nosotros?

acceso castro
El Castro de la Mesa de Miranda tiene muchos rincones para descubrir.
EL CASTRO DE LA MESA DE MIRANDA

El Castro de la Mesa de Miranda se encuentra en el término municipal de Chamartín, a unos 33 kilómetros de Ávila.

En una preciosa dehesa de 29 hectáreas reposan los restos de viviendas, murallas, elementos defensivos y enterramientos de nuestros ‘abuelos’ pre romanos los vetones, . Y todo ello lo vamos descubriendo en un paseo cómodo e indicado con señales y paneles explicativos.

panel explicativo
En el camino encontraréis numerosos paneles explicativos.

Se trata de un recorrido sin grandes desniveles y que, a buen ritmo, se puede completar en una hora. Aunque nosotros tardamos más, al irnos deteniendo en muchos de sus rincones.

EL COMIENZO DE LA RUTA

Al llegar al castro encontraréis la caseta del guarda y los primeros paneles explicativos. Esos que, durante todo el paseo, os irán aportando interesantes datos y que os cuentan, por ejemplo, que el yacimiento fue descubierto en el año 1930 por Antonio Molinero. Aunque fue más tarde, entre 1932 y 1944 cuando se excavó por Juan Cabré. O que el castro estuvo habitado por este pueblo celta entre los siglos V y IV y II y I a.C.

TRES RECINTOS AMURALLADOS

El Castro de la Mesa de Miranda se divide en primer lugar en tres recintos amurallados. De hecho, las murallas del castro son los elementos más visibles en buena parte del recorrido.

mesa de miranda
Un trozo de la muralla, visto desde las alturas.

En aquella época resultaban fundamentales para la defensa del castro que, por cierto, se encuentra ubicado estratégicamente para aprovechar también como elemento defensivo el desnivel del terreno. Como curiosidad os podemos apuntar que este castro se encuentra a 1.130 metros de altura sobre el nivel del mar.

Sin ser como la Muralla de Ávila, lo cierto es que los restos que nos quedan de las murallas de los vetones en el Castro de la Mesa de Miranda son espectaculares. Seguro que os sorprende como a nosotros descubrir que, incluso, poseían una antemuralla, para dificultar aún más los movimientos de ataque de los enemigos.

doble muralla
Doble sistema defensivo.

De los tres recintos, el más reciente es el tercero, por el que se accede al castro.

torreón
La muralla del castro conserva parte de uno de sus torreones de acceso.

Y el recinto más antiguo es el primero. Es en éste, el que está más protegido, donde se ubicarían la mayoría de las viviendas, que hoy sólo podemos intuir a través de los amontonamientos de rocas que van saliendo a nuestro paso.

UN VERRACO EN EL CAMINO

Antes de llegar a la zona de viviendas, encontramos una de las señas de identidad de los pueblos vetones: un verraco.

verraco castro mesa de miranda
El verraco en primer plano y, al fondo, el mirador.

Estas esculturas zoomorfas tienen normalmente forma de toros o de cerdos, animales fundamentales en el día a día de los vetones.

Uno de los encontrados en el castro ya lo habíamos visto al llegar al pueblo de Chamartín.

Y otro nos saluda en nuestro recorrido, justo a los pies de un mirador desde donde, por cierto, se contempla genial toda la dehesa.

PIEDRAS HINCADAS

En el recorrido entre encinas y moles de granito os llamarán la atención, seguro, los campos de piedras hincadas.

Estos eran un sistema defensivo más en los castros vetones. Se trataba de grandes concentraciones de rocas, generalmente puntiagudas y clavadas en el suelo en gran número y muy cerca las unas de las otras. Con ello se buscaba obstaculizar el acceso de los soldados enemigos. Y se solían colocar cerca de las puertas y de las murallas.

piedras hincadas
Las piedras hincadas: un genial sistema defensivo para evitar la entrada de caballerías.
LA NECRÓPOLIS DE LA OSERA

Y si las murallas, las piedras hincadas y los verracos llamarán vuestra atención, no lo hará menos la zona de la necrópolis, donde concluye el recorrido.

Bautizada como ‘La Osera’, la necrópolis fue el cementerio de los habitantes del Castro de la Mesa de Miranda. Contemplándola, adivinamos también cómo pudieron ser aquellos lejanos años en tierras abulenses.

La necrópolis se encuentra dividida en seis zonas. Posiblemente, cada una de ellas correspondía a un clan. Y cada una de ellas está presidida por una piedra hincada.

necrópolis
Cada zona de la necrópolis se señaló con una piedra hincada.

Parece ser que la ubicación conjunta de todas estas piedras hincadas tenía un significado astral, lo que nos da a entender la importancia que las estrellas tenían para este pueblo, preocupado también por el más allá.

En su día se documentaron más de 2.100 sepulturas y 61 túmulos, alguno de los cuales es hoy muy visible en esta zona del castro.

necrópolis
Impresiona el túmulo, ¿verdad?

Se sabe también que los vetones solían incinerar a sus muertos.

…Y UNA ENCINA MILENARIA

Y nuestro recorrido por el Castro de la Mesa de Miranda concluye con una imponente presencia: la de una encina milenaria, la ‘abuela’ de las muchas que salpican la dehesa y que también pueden presumir de tener unos cuantos años.

encina castro mesa miranda
Para rodear esta encina milenaria hace falta un ratito.

Ahora, la más veterana precisa de un poquito de ayuda para mantener una de sus imponentes ramas. Pero se la ve sana y fuerte. Y lo que es mejor, con ganas de dar sombra muchos años más.

encina milenaria
Le encina necesita un poquito de ayuda para seguir así de preciosa.
EL CASTRO CON TERRA LEVIS Y MATEO

Por cierto que de esta encina y de otras muchas cosas más nos han querido hablar dos de las personas que más saben del Castro de Miranda: Juan Pablo López García, coordinador del proyecto MASAV Terra Levis, y su hijo Mateo. Él es todo un futuro arqueólogo como papá y mamá.

MASAV (Museo  Abierto de las Sierras de Ávila y el Valle Amblés) Terra Levis es un proyecto de arqueología volcado en la supervivencia del mundo rural. Sobre todo el de la Sierra de Ávila, tan rica en naturaleza, historia y gentes. Y tan cerquita a la vez de casa.

CÓMO LLEGAR

Como os decíamos al comienzo del texto, el Castro de la Mesa de Miranda está muy cerquita de Ávila. A algo más de 30 kilómetros.

A él se llega por la AV-110. En el camino, por cierto, podréis ver la emita de Rihondo. Preciosa.

A la altura de Chamartín (a la derecha, si vais desde Ávila) encontraréis el desvío hacia el castro, presidido por un imponente verraco.

verraco castro mesa miranda
Verraco encontrado en el Castro de la Mesa de Miranda y ubicado en Chamartín,

Atravesando el pueblo llegaréis al camino que lleva al castro. Son 2,7 kilómetros que, si os apetece, se pueden hacer andando. Nosotros lo hicimos en nuestra última visita y es un camino súper agradable.

camino al castro
El camino al castro desde el pueblo está indicado.

Pero si vais en coche, podréis aparcarlo en la zona habilitada para ello justo antes de acceder al recinto.

acceso Castro de la Mesa de Miranda
Acceso al Castro de la Mesa de Miranda.
ALGUNOS ASPECTOS PRÁCTICOS

Si decidís completar a pie la distancia que separa el pueblo del castro, tened en cuenta que son 2,7 kilómetros. A esos deberéis sumar, además, los cuatro kilómetros más o menos que tiene el recorrido del castro.

En el castro encontraréis algún banco para descansar. Pero no hay fuentes. Así que, como siempre os decimos, llevad agua, sobre todo si vais con peques.

Otro rincón del Castro de la Mesa de Miranda.

Aunque encontraréis algunas zonas de sombra, no es la tónica del recorrido. Así que si vais en verano, no olvidéis la protección para el sol.

¡Ah! Y zapato cómodo, por supuesto.

OTROS CASTROS EN ÁVILA

Y si disfrutáis de esta excursión, no podéis dejar de visitar los otros castros con los que cuenta la provincia de Ávila.

Hablamos del Castro de las Cogotas, en Cardeñosa; el Castro de Ulaca, en Solosancho: y el del Raso, en Candeleda.

excursiones en Ávila

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