Cómo plantear a tu hijo situaciones difíciles

Cómo plantear a tu hijo situaciones difíciles

Todos sabemos lo doloroso que resulta plantear a un hijo algunas situaciones difíciles. La pérdida de un ser querido, la separación de los padres, un cambio de vivienda… Son conversaciones difíciles que podemos afrontar mejor si contamos con las herramientas adecuadas.

Herramientas como las que nos facilita la psicóloga Marta Olmedo, responsable del gabinete Mo Psicología, que con este súper interesante artículo pasa a unirse a la gran familia de Expertos en Niños de nuestra web. Y eso nos alegra un montón.

A partir de ahora, cada mes contaremos con sus consejos en un aspecto tan importante para el correcto desarrollo de nuestros hijos como es la psicología infantil. ¡Bienvenida, Marta!

Marta Olmedo
Os presentamos a Marta Olmedo, psicóloga.

Os dejamos con ella.

CÓMO PLANTEAR A TU HIJO SITUACIONES DIFÍCILES

El sufrimiento es algo inherente al ser humano. Inevitablemente es algo que forma parte de nuestras vidas. Todos los seres humanos sufrimos. Y luchar contra esto no sirve de nada, salvo para quedarnos atascados en el dolor, manteniéndolo en el tiempo; rechazando a su vez nuestra propia oportunidad de crecimiento y libertad hacia la propia vida.

Teniendo en cuenta este punto, vivimos en un momento complicado. La crisis sanitaria actual nos ha obligado a afrontar situaciones difíciles. No nos ha quedado más remedio que reducir la vida social y comunitaria; se nos ha limitado la libertad; censurado cualquier gesto de afecto, cariño; hemos tenido que enfrentarnos a la pérdida, ya sea de algo material, la pérdida de libertad o la pérdida vital.

Independientemente de esto, toda pérdida puede resultar muy relevante o significativa para el individuo de un modo u otro. Y esto se nos complica aún más cuando situaciones que quizá no podamos explicarnos a nosotros mismos o son difíciles de tolerar tienen comprendidas por un niño.

A menudo, en los momentos en los que tratamos hablar sobre un determinado tema que nos resulta difícil gestionar, es cuando nos surgen dudas sobre las múltiples formas de abordarlo sin perjudicarles.

hijo situaciones difíciles
Los niños también se están viendo afectados por la situación que atravesamos.
LA ESTRATEGIA DEL POSPONER

Normalmente, tendemos a evitar hablar sobre aquello que es desagradable o aversivo, y solemos posponerlo. Esto nos pasa a todos. Y utilizamos mucho esta estrategia de posponer, sobre todo, cuando tenemos que enfrentarnos a aquello que nos negamos a aceptar, no sabemos cómo manejarlo o no podemos por el momento. Pero muchas veces la ingenuidad del niño nos pone a prueba cuando nos hacen preguntas al respecto.

Es entonces cuando es posible que aparezcan muchas preguntas como las siguientes: “¿Cómo se lo cuento?” “¿Es mejor que lo sepa o que no lo sepa?” “¿Le estaré ayudando o le estaré perjudicando?”. Todas estas preguntas que en ese momento bombardearían nuestra cabeza, tendrían que ver con la manera de dirigir nuestro mensaje al pequeño. Y es aquí, donde deberíamos focalizar nuestra atención.

EL PODER DEL LENGUAJE

Pues bien, quiero hablaros sobre el poder del lenguaje. Como seres verbales que somos, existen determinadas palabras que hemos relacionado a lo largo de nuestra vida con connotaciones negativas. Y esto implica que a la hora de mencionarlas o hacer uso de estas, nos impresionen y prefiramos evitarlas. Hablamos de palabras como ‘muerte’, ‘hospital’, ‘enfermedad’, entre otras muchas, que relacionamos con sufrimiento. A veces, como adultos, preferimos no hacer uso de estas, porque percibimos que el mensaje que estaríamos dirigiendo al pequeño sería brusco. Y por ello buscamos la manera de adaptarlo, aunque sin darnos cuenta estaríamos generando una dificultad en la comprensión del tema a tratar por parte del niño, ya que el cerebro de éste es más literal.

En numerosas ocasiones tratamos de sustituirlas haciendo uso de otras aparentemente más amables para referirnos a situaciones difíciles. ‘Se ha ido, ‘está en el cielo’, ‘está en otro lugar’, ‘tiene un bichito dentro’… Sin embargo, estaríamos logrando un efecto contraproducente.

Como padres o madres nuestra única finalidad es protegerles. Pero… ¿tratando la información de este modo realmente lo estamos haciendo?

niña peluche
Todos queremos proteger a nuestros hijos a toda costa.
BUSCADORES DE LA FELICIDAD COMPLETA

Vivimos en un momento en el que nuestra sociedad se rige por el lema del positivismo, rodeados de mensajes motivadores. Nos hemos convertido en buscadores de la felicidad completa, como si fuese obligatorio, como si de no ser así, tu vida estaría dejando de tener sentido. Y lamentándolo por muchos de los que estáis en este momento leyendo este artículo, voy a atreverme a desvelar que la felicidad completa, total y en todo momento, no existe.

Existen momentos de felicidad. Pero también es normal y tenemos el derecho de poder sentir todo aquello que la situación o el contexto nos genere, debemos aceptar cada una de ellas porque todas son necesarias. Es normal, que según la cultura en la que vivimos en la actualidad, intentemos evitar el sufrimiento. Y no solo a nosotros mismos, sino al niño.

Me gustaría recordaros que generaciones atrás las personas vivían este tipo de situaciones, como la pérdida o la muerte, de forma más natural. El muerto normalmente era velado en casa y el sufrimiento era compartido por todos, tanto por adultos como por niños. Esto no significa que nos hayamos vuelto más vulnerables. Pero parece ser que la
diferencia es que ahora nos negamos a sufrir, y por tanto no aceptamos la naturaleza del hecho en sí mismo.

LA TENDENCIA A ELUDIR EL TEMA

A menudo, cuando vamos a tratar un tema con niños hacemos uso de la represión o la tendencia a eludir el tema de conversación, atrayendo otros que puedan distraer su atención hacia algo más agradable para ellos. Ocultamos el hecho concreto, minimizando la información, modelando ésta y dándole forma, a través de historias mediante el uso de metáforas, uso de personajes…

Este tipo de estrategias puede que sean utilizadas por los progenitores porque de esta manera evitan su propio dolor, por ver sufrir a sus hijos. Sin embargo, es probable que generen un efecto contrario al que pretendemos obtener, ya que no dejaremos que el niño aprenda a afrontar y gestionar situaciones dolorosas.

Es normal que, como padres, en ocasiones busquéis la forma de crear un mundo idílico para ver a vuestros hijos felices. Sin embargo, de nada sirve que el día de mañana no sepan afrontar y superar desde los más pequeños a posibles grandes problemas que les toque vivir. Por esta razón, los niños necesitan aprender a superar obstáculos, inconvenientes, dificultades y frustraciones. Afrontar juntos situaciones difíciles, siendo sus modelos, haciéndoles sentir seguros, sabiendo que estaréis ahí, sintiendo vuestro apoyo y que cualquier tipo de situación lo superareis juntos, ofreciéndoles vuestro cariño.

LOS NIÑOS TAMBIÉN PROTEGEN A SUS PADRES

Los niños también tratan de proteger a sus progenitores, sobre aquello que les ha generado tanto dolor. Y su forma de hacerlo es evitar traer al presente eso que han podido percibir, que os ha creado tanto sufrimiento y angustia.

Esto no significa que los niños no necesiten aclarar sus ideas, y es posible que esta forma de abordarlo, aumente su interés por saber qué ha pasado. De ahí, que observemos cómo habitualmente lanzan múltiples preguntas, con la intención de absorber el máximo de información posible que satisfaga su necesidad imperiosa de conocimiento del hecho en concreto, generando sus propias explicaciones en base a información que hayan podido obtener por otros medios. Bien en conversaciones que se hayan llevado a cabo entre adultos donde ellos han podido estar presentes; a través de lo que han escuchado en televisión o radio; conversaciones entre iguales…Y el ingrediente más importante que poseen los infantes, su propia fantasía e imaginación. Todo esto unido crearía su propia pócima mágica de conclusiones que seguramente no suelan corresponderse con la realidad.

cómo plantear a tus hijos situaciones difíciles
Niños y padres quieren protegerse.
ENTONCES, ¿QUÉ MENSAJES DEBEMOS TRANSMITIR AL NIÑO PARA EVITAR CONFUSIÓN?
ACEPTAR NUESTRAS INSEGURIDADES

En primer lugar, es el adulto quien debería mirarse así mismo, sin juzgarse, aceptando sus inseguridades. Se trata de sincerarnos con nosotros mismos, de ser comprensivos. Mirar a nuestro propio niño interior que está asustado. Permitirle lo que está sintiendo, aceptar nuestro propio temor y cuidarlo. No pasa nada por reconocer que nosotros
también tenemos miedo. Los niños también necesitan aprender de las reacciones de sus progenitores.

Además, ante informaciones incomprensibles, difíciles o desconocidas es normal tener miedo. Por esta razón, sería importante tratar el tema con los pequeños.

El hecho de rechazar esto, a través de esfuerzos o estrategias para impedir que ese miedo fuese intuido por el niño no sirve de nada. No es necesario un mensaje verbal para que el niño perciba el sufrimiento de sus figuras de apego y aprenda a interiorizar que eso que os está angustiando es malo, creando la tendencia a manejar situaciones complicadas desde el rechazo. Inconscientemente les estaríamos quitando las herramientas para que en un futuro puedan hacer frente al sufrimiento que les pueda deparar la vida.

¿CUÁLES SON LOS PASOS A SEGUIR? ¿CUÁL ES LA MEJOR MANERA PARA HACERLO?

No hay una mejor manera para hacerlo. Es normal cometer errores, de nada sirve lamentarse o culpabilizarse. A todos nos gustaría hacerlo de la mejor manera posible. Pero la presión del día a día muchas veces nos lo impide, y no pasa nada. Tengo que deciros que no hay una fórmula mágica a seguir, no se trata de juzgar la forma en que habéis manejado este tipo de situaciones. Porque lo habéis hecho de la mejor manera posible, que es desde la preocupación y el amor a vuestros hijos, aunque quizá todos podamos aprender e incorporar nuevas herramientas a nuestra mochila de recursos. Seguramente vuestra perspectiva y experiencia como padres pueda complementarse a algunas de estas pautas o recomendaciones que a continuación voy a mencionar, lo que no quiere decir, que muchos de vosotros hayáis puesto ya en marcha.

1. LA EDAD DEL NIÑO

A la hora de dar malas noticias o explicaciones a situaciones difíciles, es importante tener en cuenta la edad del niño, y utilizar explicaciones acordes a la edad cognitiva. Habrá niños de cuatro o cinco años que puedan entender todo. Sin embargo, otros pueden requerir un proceso de asimilación más largo o necesitar explicaciones en base a sus intereses o nivel de preocupación.

También hay que tener en cuenta si la información va a ser trasladada a un preadolescente o adolescente, quienes poseen un nivel de preocupación similar al de un adulto.

2. ASEGURARNOS DE QUE LO HA ENTENDIDO

Es importante que atendamos sus preguntas sin prejuzgar y corroborando que han entendido la información, sin dar por hecho que ésta ha sido asimilada. En el caso de tener dudas sobre sí la información es o no asimilada correctamente por el niño, también los progenitores pueden cerciorarse de esto, cediéndoles un espacio y tiempo para que ellos mismos puedan hacer preguntas. E incluso poder atrevernos los adultos a realizar estas, aunque creamos que quizá no sepamos contestar a posteriori: ‘¿Lo has entendido?’ ‘¿Te gustaría explicárselo a mamá opapá?’ ‘¿Hay algo que te preocupa?’ ‘¿Quieres que te expliquemos algo más?’

3. EL MOMENTO ADECUADO

A continuación, tendríamos que enfrentarnos al momento que quizá, sea el más difícil para los adultos. Estoy hablando de elegir el momento adecuado. Pero yo os hago otra pregunta: ¿Cuándo es buen momento? ¿Cuál es el momento adecuado para plantear a tus hijos situaciones difíciles?

cómo plantear a tus hijos situaciones difíciles
Cómo plantear a tus hijos situaciones difíciles: es clave elegir el momento adecuado.

A menudo, nos rondarán preguntas como las siguientes: ‘¿Sería mejor esperar otro momento?’ ‘¿Es necesario que se entere ahora?’ ‘¿No será mejor que se entere más adelante?’ O simplemente esperemos que nuestro pequeño/a lo olvide: ‘Quizá…más adelante no se acuerde de esto’. Realmente, ¿estaríamos evitando que llegue el momento para su bienestar o por el nuestro propio? Lógicamente, sería lo que nos gustaría: de esta manera no tendríamos que ponernos a prueba.

De nuevo, quiero transmitiros que es totalmente normal. Lo hemos aprendido y es nuestra forma de protegernos a nosotros mismos y cuidar a nuestros seres queridos. Permitámonos que pensamientos o sensaciones de este tipo aparezcan, no pasa nada. Sin embargo, es recomendable que la conversación pueda realizarse lo antes posible, para favorecer que el niño pueda expresar sus emociones evitando así su represión emocional, por miedo a haceros daño.

4. EN UN LUGAR SEGURO

A la hora de plantear a tus hijos situaciones difíciles debería elegirse un lugar seguro para el pequeño. Una vez se sienta cómodo y los progenitores también, se debería comunicar esta información a través de las personas más importantes o cercanas del menor. Siempre lanzando el mensaje verbal o no verbal, es decir, a través de gestos de cariño, de que estamos con él para protegerle.

5. INFORMACIÓN CLARA Y SENCILLA

Dar la información lo más clara y sencilla posible, utilizando las palabras que se requieran. Por ejemplo, en el caso de la pérdida o enfermedad de algún ser querido, utilizar la palabra ‘muerte’ o ‘enfermedad’. No tratemos de camuflar la información contribuyendo a que el niño pueda divagar o fantasear. De manera inconsciente podemos estar generando que el niño se haga preguntas sobre el familiar relacionando la situación de éste con su comportamiento o pensamientos, desencadenando sentimientos de culpa y angustia en el menor.

No demos por hecho que más adelante lo irá comprendiendo por sí mismo. De esta manera, estaríamos favoreciendo que cuando el niño crezca y su nivel cognitivo sea capaz de asimilar correctamente la información, se sienta engañado y pueda enfocar su enfado o rabia hacia sus progenitores por no haber sido sinceros con él o ella.

6. LA ANTICIPACIÓN

La anticipación es fundamental ya que facilita la comprensión de las situaciones, teniendo más clara la organización del contenido del mensaje que les queremos hacer llegar y les estaremos proporcionando mayor tranquilidad y seguridad. Esto reducirá su ansiedad ante la incertidumbre y las posibles rabietas. A nadie nos gusta que nos hagan un cambio de plan a última hora. Además, el hecho de ir comunicando al niño todo pequeño cambio, incluso el hecho de hacerle partícipe de la posibilidad de que la rutina pueda cambiar, desde la seguridad de que no pasa nada, porque juntos podréis pensar en otra posibilidad, generará mayor confianza en vosotros, y a su vez, desarrollará mayor seguridad en sí mismo.

Un ejemplo: “Quizá este fin de semana no podemos ir al pueblo como dijimos, han prohibido que podamos salir de
nuestras ciudades donde vivimos. ¿Qué te parece que pensemos en otra cosa? Se me ocurre que podemos ir a montar en bici juntos, ¿qué te parece?»

Si la noticia que nos preocupa es previsible, es recomendable ir introduciendo la información de manera progresiva. El hecho de anticiparle el paso por paso del proceso que se llevará a cabo, va a favorecer su máxima seguridad ante las circunstancias que vayan teniendo lugar, evitando que elabore a través de su imaginación sus propias conclusiones.

7. QUE EXPRESE SUS REACCIONES

Ante situaciones dramáticas o de pérdida es normal que los niños atraviesen emociones que seguramente como padres no os gusten y prefiráis no ver su angustia. Sin embargo, es mejor que exprese y sea capaz de manifestar cualquier tipo de reacción.

A la hora de plantear a tus hijos situaciones difíciles, es importante entender que debemos respetar su tiempo de procesamiento. Esto debe ser personal, y cada proceso es único, las personas sentimos y reaccionamos de diferentes formas ante un mismo hecho y no pasa nada.

cómo plantear a tus hijos situaciones difíciles
A la hora de plantear a tus hijos situaciones difíciles es importante dejarles que expresen sus sentimientos libremente.

El niño puede o no reaccionar en ese momento, a lo largo de un tiempo o incluso no llegar a hacerlo nunca. Esto no significa que no lo sienta, puede estar expresándolo a través de su conducta. Es decir, ciertos cambios en su comportamiento que podamos percibir como significativos o que distan mucho de su forma habitual de comportarse en las distintas áreas. Como por ejemplo, que en el área educativa se vea afectado su nivel académico, a nivel social, tenga desinterés a la hora de interaccionar con iguales, o con respecto a su auto cuidado, observemos problemas en el sueño o dificultad repentina en el control…

Es entonces, el momento de hablar en casa sobre aquello que nos está preocupando, sobre el dolor que están sintiendo y reconocer cada una de sus emociones sin juzgarlas, permitiéndoles dolerse y legitimarlo.

Para vuestra tranquilidad, tenéis que saber que las situaciones difíciles como pueden ser la pérdida, el duelo, malas noticias… son resueltas más rápidamente por los niños que por los adultos. El hecho de proporcionarles un contexto estable, en el cual, se mantengan rutinas, le esté permitido su expresión emocional junto con el traslado de nuestro afecto y cariño, podría ser suficiente para que el menor se sienta seguro y protegido por sus progenitores y la vida del pequeño/a siga su curso.

8. PERMITIROS VUESTRAS IMPERFECCIONES

Este es un resumen de algunas recomendaciones que os puedan servir a manejar ciertas situaciones. Sin embargo, es normal y seguramente ante situaciones difíciles haya explicaciones que no sepamos dar o preguntas a las cuales no sepamos responder. No pasa nada, también podemos hacerles ver que mamá o papá no lo saben todo, pero que van a intentar informarse y darles más adelante esa información.

Los niños no buscan explicaciones perfectas, no buscan unos padres y madres perfectos. “Sentir que no lo estáis haciendo bien como madres o padres es normal, este sentimiento es compartido por todo ser humano que ha pasado por la experiencia de ser padre o madre, permitiros ser vosotros mismos con vuestras imperfecciones. No olvidéis que sois espejos de vuestros hijos. el hecho de poder aceptaros tal y como sois y permitiros vuestras imperfecciones hará que vuestros hijos aprendan a quererse tal y como son ellos mismos en un futuro, valorando sus imperfecciones, permitiéndose vivir una vida feliz, simplemente permitiéndose ser, tal y como son.”

Marta Olmedo Jiménez.

MO psicología infantil

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.Más información
Privacidad